Exposición Ventanas a ‘La isla encantada’

A.S.R. Burgos

Juan Martín Oña nunca ha estado en Cuba, pero su pintura se pierde en el perfil seductor de sus mujeres, en los rasgos africanos y asiáticos de sus habitantes y en la fuerza de la mirada de sus gentes. El burgalés se asoma a la sociedad del país caribeño a través de los ojos de la artista cubana Isis de Lázaro. Sus emociones, el relato del día a día, sus palabras dirigen el pincel en sus retratos. Es la mirada construida desde el otro lado del charco. La que nace envuelta por el son y la calidez de aquellas tierras es volcánica, explosiva, soñadora, colorista, surrealista y pasional. Viene alumbrada por las vivencias de una creadora que mira su entorno más inmediato con alma universal. Ambas imágenes completan La isla encantada, la exposición que achica todo el agua del océano Atlántico para que se acaricien ambos continentes, que se dibuja en el Arco de Santa María hasta el 18 de diciembre.

Todo empezó hace un año. La clásica exposición de Ignacio del Río unió sus caminos. Charlaron. Congeniaron. Sus puntos de vista confluyeron en Cuba. La iniciativa se puso en marcha. Y con internet como hilo de comunicación, han trabajado este tiempo. «Ahora nos hemos encontrado con sorpresas. Y ha sido súper rico», declara De Lázaro segura de que el proyecto viajará hasta la isla. Ella intentará que participe en la próxima edición de la reconocida Bienal de La Habana, a celebrar en noviembre de 2018.«Estéticamente nos diferenciamos bastante. Ambos somos figurativos y usamos la figura humana, pero desde estilos y técnicas completamente distintos», observa Martín Oña mientras De Lázaro destaca la dispar paleta cromática que separa los llamados viejo y nuevo continente.

El estilo los distancia, el hincapié en una temática universal los une. Cuba como país de acogida de españoles, africanos y asiáticos y su rica mezcla de culturas se refleja en pinturas de inspiración cinematográfica que proyectan la inmigración de ayer y también de hoy y el problema de los refugiados. Esta realidad reflejada por Martín Oña con unos sorprendentes carboncillos comparte el piso superior con una colección de su partenaire que, sin perder el hilo con el paisaje cubano -el Malecón, el Morro de La Habana, su bandera…-, habla de la violencia machista, de la libertad de expresión, del cambio climático, del dolor de las guerras, de la concienciación ecológica… Ventanas abiertas a una isla encantada, diversa y universal. El fuego de una mirada.

Juan Martín Oña necesita pocas presentaciones en su ciudad. Después de vivir en Barcelona, Estados Unidos, Italia o Alemania, el artista volvió hace unos años a Burgos y de un tiempo a esta parte ha recuperado el pulso de su actividad creativa. Profesor de la Universidad Popular y miembro del Gremio de Artistas Plásticos (GAP), en su trayectoria aparece el Premio AXA Redes Sociales (2015), sendas menciones de honor en el Premio ACOR en 2015 y 2014 o el segundo Premio AXA de Pintura en 2010. Su obra ha vestido las paredes de distintas salas expositivas de Madrid, Valladolid o Burgos, pero también ha cruzado las fronteras hasta el World Trade Center de Boston, la Galería Kaleidoskop de Berlín o el Giovani Artisti Spagnoli de Milán. Alma onírica y colorida.

Isis de Lázaro (La Habana, Cuba, 1964) lleva el arte en los genes. Si para cualquier creador es difícil detallar cuándo se produjo el flechazo, para ella, con padres artistas, más. Inició sus estudios a los 11 años y desde entonces ha fraguado una carrera con un centenar de exposiciones, con «una obra que abarca desde el lirismo crítico hasta un surrealismo muy personal», expuesto en galerías, museos y otros espacios de América y Europa, participado en cinco bienales de La Habana. Desde 2010 cuenta en la capital con su propio lugar expositivo, Mínimo Espacio. (Publicado en El Correo de Burgos).

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